El proceso era el punto

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El proceso era el punto

Qué perdemos cuando delegamos la creación a la Inteligencia Artificial y nos quedamos sólo con el resultado.

Pienso que Bob Dylan es uno de los cantautores más influyentes del siglo XX. Ganó el Nobel de Literatura por cómo escribe. Su proceso es claro, escribir en exceso para descubrir qué tenía que decir.Producía en masa y después cortaba. De ese exceso salía la canción.

Escuchando a Adam Grant en un podcast esta semana me quedó dando vueltas una idea. Hablaba específicamente de la escritura y los procesos creativos. Decía que el momento de escribir es donde uno piensa de verdad. La creación es donde uno descubre lo que tenía para decir. El resultado sin proceso es una obra sin ese descubrimiento interno. Y lo que se escribe o crea así pierde su esencia y su significado.

En el caso de Dylan, sus mejores canciones salieron de escribir compulsivamente, descartar y volver a escribir. La letra no era el vehículo de una idea previa, era donde la idea aparecía. Si le hubieras dado a Dylan un generador que escupe la canción terminada, no habrías acelerado su proceso, lo habrías borrado.

Cuando eliminamos el proceso creativo y sólo esperamos que la inteligencia artificial genere el contenido, queda buena la calidad aparente del resultado pero se pierde la experiencia y el criterio. El creador que atravesó el proceso, que tuvo que pensarlo y repensarlo, sabe por qué cada elección está ahí y puede defenderla. El que solo usa la IA para generar, no.

Lo mismo pasa en el mundo empresarial cuando se genera un informe únicamente con IA, sin poner en juego el conocimiento propio. Un estudio del MIT encontró que el 83% de quienes escribieron con un modelo de lenguaje no pudo citar después lo que supuestamente había escrito. A eso se le llama workslop, el trabajo pulido por fuera y vacío por dentro. Son la versión corporativa de una canción sin autor. Y cuando esos resultados sostienen decisiones reales, sin nadie que de verdad las haya pensado y pueda responder por ellas, se abre una caja de Pandora para la empresa. Por eso es esencial que haya un factor humano detrás del trabajo generado.

El punto del proceso creativo era producir un creador, no solo una obra. Delegarlo entrega el objeto y deja a la persona donde empezó.

La distinción es simple. Delegar la mecánica está bien: buscar, ordenar, corregir, dar formato. Delegar el proceso donde se decide qué se cree es entregar lo único que hacía tuya la creación.

Dylan podía explicar cada verso porque los había vivido uno por uno. La pregunta para quien hoy firma un informe hecho con IA es sencilla y algo incómoda: ¿podrías explicar por qué dice lo que dice?