La región compró Inteligencia Artificial. Ahora no sabe qué hacer con ella.
Ocho de cada diez bancos en la región ya usan inteligencia artificial. Solo el 6% de las organizaciones ve un impacto real en su rentabilidad. El problema no es la tecnología. Es confundir comprar licencias con capturar valor.
Ocho de cada diez bancos en América Latina ya usan IA en algo. Suena a que la región va bien. No va bien.
Solo el 6% de las organizaciones ve un impacto real en su rentabilidad. Apenas el 23% saca algún valor económico medible. El resto implementó la tecnología y no está capturando nada que pueda poner en un reporte.
Los números salen del informe del World Economic Forum con McKinsey sobre la era inteligente en Latinoamérica. Es el retrato más completo que tenemos de cómo adopta IA la región. Y no es el retrato de una región que gana con la IA. Es el de una región que la compró.
Adoptar y capturar valor no son lo mismo
El mismo informe explica por qué. Buena parte de esa adopción es individual. Empleados usando ChatGPT y herramientas sueltas para tareas del día a día. Eso ayuda a una persona a redactar más rápido. No cambia un proceso de negocio.
Solo el 10% de las organizaciones conecta su uso de IA con la estrategia del negocio. El resto tiene actividad, no dirección. Es gasto que se ve bien en una reunión interna y no mueve el P&L.
Ahí está la trampa. Adoptar se resuelve con presupuesto. Cualquiera compra licencias y arma un piloto para mostrar en la próxima junta. Capturar valor es otra cosa. Pide evidencia. Saber qué caso de uso funciona en tu operación, con tus datos y tus clientes, antes de meterle plata para escalarlo.
En esta región el error cuesta más
Todo esto pasa en el peor lugar posible para desperdiciar capital. La productividad de América Latina ha crecido apenas 0.4% al año en el último cuarto de siglo, entre las más lentas del mundo. El capital es más escaso que en cualquier otra región. Las tasas son más altas. El margen de error es más chico.
Cada dólar que metes en un caso de uso sin validar es un dólar que no vuelve. Y no es solo el costo de las licencias. Es el equipo, el tiempo de gestión, la atención del liderazgo que se va a un proyecto que nunca iba a mover la aguja.
La jugada obvia
Por eso experimentar barato antes de invertir en grande no es prudencia. Es la única forma sensata de operar acá.
Antes de firmar el contrato grande, corre la prueba chica. Toma un proceso concreto. Define qué número tiene que cambiar. Mídelo antes y después. Si el caso de uso mueve ese número con tus datos y tus clientes, ahí sí escalas con plata de verdad. Si no lo mueve, aprendiste barato y seguiste.
El informe estima que la IA podría sumar más de un billón de dólares al año a la economía de la región. Es posible. Pero ese número no llega por comprar más licencias. Llega cuando las empresas dejen de confundir tener IA con ganar con ella.
Ocho de cada diez bancos ya la tienen. La pregunta que importa es cuántos van a ganar dinero con ella. Hoy la respuesta es casi ninguno.
Fuente: World Economic Forum y McKinsey & Company, "Latin America in the Intelligent Age: A New Path for Growth" (enero 2026).